Índice de Buenas Prácticas

El reto de la calidad del aire tiene incidencia directa sobre diferentes ámbitos. El compromiso de la Plataforma x Aire Limpio es identificar e impulsar las políticas más eficientes y las mejores prácticas adaptándolas a la singularidad de cada entorno urbano.
Eficiencia energética

Hacia un consumo energético
casi nulo

La Unión Europa ya ha determinado que, a partir de 2020, todos los edificios de nueva construcción deben tener un consumo energético casi nulo. Sin embargo, el ámbito que mayor recorrido tiene para la eficiencia y que mayor espacio ocupa en los entornos urbanos son las edificaciones ya existentes. Aquí es donde se debe poner el foco, en términos de regeneración urbana.

Esto incluye tanto la sustitución o incorporación de fuentes de energía más sostenibles como también la renovación de los sistemas pasivos de los propios edificios. De hecho, las propias instituciones europeas están actualizando la Directiva de Eficiencia Energética general y de edificios para reforzar los compromiso con la vista puesta en 2030. Un reto ante el que el sector de la edificación y las corporaciones locales tienen que responder de forma sinérgica.

Movilidad

Hacia un uso modal más sostenible

Es importante tener en cuenta el reto de la calidad del aire no reside solo en la naturaleza de las propias fuentes emisoras, sino sobre todo en cómo estas se articulan. En el caso de la movilidad, las variables son diversas y van desde los usos modales que hacen de ella los usuarios hasta la propia composición de un parque automovilístico que requiere, además de una renovación, de un cambio en su composición para ser más eficiente, sostenible y seguro.

La definición de los planes de acción locales que afecten a la movilidad deben tener en cuenta todas las dimensiones: ambientales (contaminaciones atmosféricas, acústicas y las propias emisiones de gases de efecto invernadero), económicas (competitividad) y sociales (accesibilidad y habitabilidad). Solo así, de una forma equilibrada e integral, pueden ser verdaderamente eficientes y acelerar la transición hacia una movilidad – pública y privada – de bajas emisiones.

Usos y hábitos de consumo

Hacia un metabolismo urbano responsable

Las ciudades son posibles únicamente gracias a sus ciudadanos. Por ello, el uso que hacen de su entorno se convierte en un vector transversal que involucra a todos los actores y que entra en el territorio de los hábitos y costumbres particulares de cada persona.

En otras palabras: cómo se mueven por la ciudad, cómo consumen, cuándo lo hacen. Analizar y estudiar estas tendencias permite a las ciudades adelantarse  y diseñar una serie de escenarios correlativos que hagan de los entornos urbanos más saludables y sostenibles.

Entorno natural

Por un entorno sostenible

La actividad humana ha modificado la relación que los ciudadanos mantienen con su entorno más inmediato, hasta el punto que el incremento de contaminantes en las capas más bajas de la atmósfera ha modificado el comportamiento de los ecosistemas vegetales naturales y su capacidad de respuesta para absorber la propia contaminación.