Un reto, un marco normativo

Los marcos normativos a escala europeo y nacional son fundamentales para la fijación de criterios y objetivos comunes, pero el camino para alcanzarlos depende en todo caso de la singularidad del reto de la calidad del aire en cada ciudad. En otras palabras: la calidad del aire requiere de una respuesta multinivel en la que el papel clave lo juegan las ciudades.

Unión Europea

El marco legal básico en relación a la calidad del aire a nivel europeo queda fijado por dos directivas:

• Directiva 2008/50/CE, relativa a la calidad del aire ambiente y una atmósfera más limpia en Europa.

Esta Directiva establece valores objetivo para el arsénico, el cadmio, el níquel y el benzo(a)pireno, en representación de los HAPs, entendidos como la concentración en el aire ambiente fijada para evitar, prevenir o reducir los efectos perjudiciales de dichos contaminantes en la salud humana y el medio ambiente en su conjunto.

Directiva 2008/50/CE, relativa a la calidad del aire ambiente y una atmósfera más limpia en Europa.

• Directiva 2004/107/CE, relativa al arsénico, el cadmio, el mercurio, el níquel y los hidrocarburos aromáticos policíclicos en el aire ambiente.

Esta Directiva, relativa a la calidad del aire ambiente y una atmósfera más limpia en Europa, introduce regulaciones para nuevos contaminantes, como las partículas de tamaño inferior a 2,5 μm, así como nuevos requisitos sobre la Directiva de 2004 en cuanto a la evaluación y los objetivos de calidad del aire, teniendo en cuenta las normas, directrices y los programas correspondientes a la Organización Mundial de la Salud.

Directiva 2004/107/CE, relativa al arsénico, el cadmio, el mercurio, el níquel y los hidrocarburos aromáticos policíclicos en el aire ambiente.

A su vez, ambas han sido además complementadas hace tres años por la Directiva 2015/1480, en la que se definen y establecen las normas relativas a los métodos de referencia, la validación de los datos y la ubicación de los puntos de muestreo para una lucha más eficiente por la calidad del aire.

La suma de todo ello ha permitido que se establezcan unos objetivos en el tiempo respecto a la calidad del aire, que se concretan en unos valores límite, unos valores objetivos y unos umbrales de información o alerta. Estos, de forma conjunta e integrada, son los que permiten la definición de los protocolos y escenarios de calidad del aire en las ciudades.

España

El ordenamiento jurídico español ha incorporado la normativa europea mediante la siguiente legislación:

Y, aunque de forma indirecta, también la propia Ley 33/2011, de Salud Pública, incluye la protección al derecho de los ciudadanos a respirar un aire limpio.

Por ello, cobra tanta o más importancia el papel que juegan las ciudades en el reto de la calidad del aire. Se ha de capacitar a las administraciones locales para adoptar medidas micro y adaptadas al entorno específico, desarrollando un marco normativo con un marcado carácter horizontal en el que la transferencia de conocimiento sea una pieza clave.

Fuentes y más información: